El valor de las pruebas de usabilidad con personas reales

La humanidad del método y el poder que genera el aplicar a usuarios reales los test de usabilidad necesarios para crear productos digitales.

Hay una regla popular en el diseño de la experiencia de usuario (UX) que nos indica que lo que el usuario dice no es lo que el usuario hace. Un usuario puede pensar y hablar sobre el producto de una forma, y no necesariamente usar el producto de la manera en que lo pensó o lo anticipó. Por lo tanto cuando nuestra intención es lograr entender la experiencia del usuario con nuestro producto digital debemos ser cuidadosos en cuanto a los métodos que empleamos para lograrlo. Por ejemplo, podemos diseñar y aplicar encuestas o grupo de enfoque o cualquier otro medio para recopilar las opiniones de los usuarios sobre un producto digital, pero lo que obtendremos siempre será una apreciación sin contexto y conductual de lo que los usuarios dicen que fue o será su experiencia con el producto. Lo que no podemos obtener con esos métodos es evidencia sobre qué es lo que realmente harán con el producto. Por lo tanto, si requerimos saber cómo es que las personas hacen uso de nuestro producto, la única manera de lograrlo es verlos mientras lo usan y en las condiciones en que ellos lo usan.

El valor de realizar pruebas de usabilidad con usuarios reales

El mejor método para entender la experiencia que el usuario tiene con el producto es realizar una prueba de usabilidad. Teniendo su origen e inspiración en los experimentos en condiciones controladas que se realizan en disciplinas como la psicología, las pruebas de usabilidad toman esa técnica con un grado de pragmatismo que relaja ciertas características para lograr enfoque sobre la manera en cómo un usuario interactúa con el producto al intentar alcanzar una meta.

 

Por lo general, las pruebas de usabilidad son sesiones cortas de 60 a 90 minutos de duración en las que un grupo reducido de usuarios potenciales o actuales de un sistema web, aplicación móvil u otro tipo de sistema interactivo digital tratan de explorar la funcionalidad del producto al realizar tareas concretas con éste. Las pruebas de usabilidad permiten evaluar un producto concentrando esfuerzos en aquellos aspectos de la funcionalidad que representan más preocupación para los diseñadores y desarrolladores y en donde hay más incertidumbre con respecto a cómo los interpretará un usuario. Por lo tanto las pruebas de usabilidad permiten lograr la creación de un producto de manera incremental e iterativa, lo que las hace ideales para integrarse de manera natural a esquemas ágiles de desarrollo de software (ejemplo Scrum).

 

Una prueba de usabilidad se diseña entonces a partir de las necesidades de descubrimiento que tiene un equipo de diseño y desarrollo de producto, estableciendo un protocolo o guía que facilita la ejecución de una secuencia de pocas tareas concretas (4–5 regularmente), ejecutadas por un número reducido de participantes (3–5) de manera independiente, en sesiones ejecutadas en un lugar y bajo condiciones en donde se intenta recrear el escenario real de uso del producto digital. La sesión es facilitada por un investigador de experiencia de usuario, quien guía al participante y lo alienta para que vaya explicando y narrando de manera descriptiva (pensando en voz alta) la interacción que tiene con el producto digital. Lo anterior permite revelar, tanto como se pueda, lo que el usuario piensa mientras lleva a cabo las tareas que le pedimos realizar. Además de la tareas, el participante es entrevistado al final y al principio de la sesión con el propósito de entender mejor su perfil e intención al usar un producto como el que se evalúa, o bien, al final, para ayudar a entender porqué usó el producto de la manera que lo hizo.

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